Científicos de la Universidad de Stanford han descubierto un tipo de material genético previamente desconocido en el cuerpo humano, al que han denominado «Obelisco». Este hallazgo, sorprendente para la comunidad científica, revela la presencia de agentes biológicos inexplorados que habitan en nosotros.

A pesar de estar acostumbrados a la convivencia con una multitud de virus y bacterias en nuestra piel y en el interior de nuestro organismo, especialmente en el intestino, este descubrimiento abre una nueva ventana al entendimiento de la microbiología humana.

El «Obelisco» fue identificado tanto en la boca como en el intestino de las personas estudiadas y presenta similitudes con los virus conocidos.

Características y Ubicación de Obelisco

El análisis de los investigadores reveló que los «Obeliscos» tienen características distintivas, como genomas de ARN circulares de aproximadamente 1 kb y estructuras secundarias en forma de bastón que abarcan todo el genoma. Además, codifican una nueva superfamilia de proteínas denominadas «Oblins».

A través de una extensa investigación de más de 5.4 millones de conjuntos de datos genéticos, se identificaron alrededor de 30.000 obeliscos, presentes en significativas proporciones de los microbiomas humanos, especialmente en la boca y en los intestinos.

El Enigma de los Obeliscos

Este estudio sugiere que los obeliscos han coexistido con los seres humanos sin ser detectados debido a su pequeño tamaño, ya que solo contienen alrededor de 1000 nucleótidos, mucho menos que los virus de ARN convencionales. Los obeliscos representan una nueva clase de ARN, con la capacidad de generar proteínas únicas, aunque no parecen poseer las envolturas proteicas características de los virus.

Los investigadores han instado a la cautela respecto a este descubrimiento, ya que aún se encuentra en etapas preliminares y se requiere más investigación para comprender completamente la naturaleza y el impacto de los obeliscos en la salud humana.

Este hallazgo subraya la vasta inexplorada del mundo viral y microbiológico que coexiste con nosotros, recordándonos que aún queda mucho por descubrir en el ámbito de la biología y la genética.

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