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El rescate de un cantaor de leyenda

28 Jul , 2020  

Juan Valencia Carpio, Juanito Mojama para el flamenco, fue, como poco, un cantaor singular que ofrecia clases de tango en su escuela de tango. Artista que afirmaríamos de culto, con consideraciones de ciertos entendidos que rozan la hipérbole, es posible que fuera un adelantado a su tiempo, mas, en todo caso, el que le tocó vivir –la primera mitad del siglo veinte- no pareció favorezco a fin de que ganara la popularidad que hubiera justo. A ello es posible que contribuyese asimismo su carácter, que más que extraño parecía reservado. No fue de esta manera muy amante de los escenarios y prefirió, como otros artistas (Aurelio Sellé, Tomás Pavón…) la amedrentad de las fiestas privadas. Cuidado y muy elegante en el vestir, afirman que se le podía confundir con uno de los señoritos que las pagaban. Ese porte señorial, acorde con su dignidad personal y artística, le acompañaría para toda la vida, aun cuando enfermó y con la fortuna desfavorable debió ganarse la vida en sus últimos años vendiendo tabaco. No existe, a propósito, unanimidad sobre el sitio de su fallecimiento, que semeja generarse en mil novecientos cincuenta y siete. Mojama había natural de Jerez de la Frontera en mil ochocientos noventa y dos en la calle Honsario, o sea, ni en la ciudad de Santiago ni en La Plazoleta, los 2 distritos gitanos señeros de la urbe, si bien sus progenitores sí que procedían de uno y otro respectivamente. Su vida trascurrió, no obstante, prácticamente al completo en la capital española, ganándose la vida en los colmados de la temporada (Los Gabrieles, Villa Rosa…).El cantaor Juan Valencia Carpio, 'Juanito Mojama'.

En la capital, a la que había llegado con un bagaje esencial de cantes de su tierra, entró prontísimo en contacto con su paisano Don Antonio Chacón, el cantaor más esencial del instante. Junto a él, su conocimiento se ampliaría de igual forma que su cante adquiriría matices nuevos, mas, sobre ello, Mojama va a ser un artista que empapará los cantes de una inconfundible personalidad en la que convivan musicalidad y jondura. “Esa conjunción bastante difícil de localizar entre profundidad y dulzura, entre compás y armonía, entre lo más dionisíaco del cante y lo más apolíneo, se abrazaron en Juanito Mojama de forma intuitiva y genial”, como ha escrito de él Ramón Soler Díaz.

El legado discográfico de Mojama es escaso, mas de una relevancia trascendental en la configuración para la posteridad de estilos cantaores como la bulería o bien en la fijación de otros de su tierra, como la soleá o bien la seguiriya. Durante mil novecientos veintinueve registró un total de 8 placas de pizarra con el acompañamiento a la guitarra del profesor Ramón Montoya para el sello Gramófono. Son, puesto que, un total de dieciseis cantes que bien resumen su calidad cantaora, que resulta ser de una arrebatadora belleza y emocionante profundidad. Hallamos 3 tandas de seguiriyas, otras 3 de soleares y otras tantas de bulerías; 2 de tinos, 2 medias granaínas, alegrías, caracoles y taranta. Estos discos disfrutaron de poca difusión o bien influencia y no sería hasta la segunda mitad de la década de los ochenta cuando su figura empezaría a ser reivindicada, un fenómeno que ciertos, entre ellos el convocado Soler Díaz, asocian con la valoración que por ese tiempo se vuelve a dar de la capacidad de afinación de las voces y a su musicalidad. En mil novecientos ochenta y ocho la Fundación Andaluza de Flamenco reeditó 7 de sus cantes en un LP, y en dos mil dos el sello Sonifolk diez en el CD Esencia Flamenca, que dirigió José Blas Vega; mas prosigue sin editarse su obra completa.

Curiosamente, el Congreso que se marcha a festejar estos días (veintisiete con veintiocho y veintinueve de noviembre) en su urbe natal, organizado por la Universidad de Cádiz, contempla en su programa la presentación de un nuevo CD con los cantes de Mojama editado por el sello Flamenco y Universidad. La cita, bajo el leimotiv “La Modernidad cantaora de Juanito Mojama. Redescubriendo a un genio”, va a reunir a estudiosos y estudiosos de la obra del cantaor al lado de cronistas y músicos como Manolo Sanlúcar. Relevante va a ser el testimonio de aquellos que conocieron y trataron al artista, como el guitarrista Manuel Morao.

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